Quirónsalud Marbella crea la Unidad de Parto de Baja Intervención, centrada en respetar los ritmos de madre e hijo durante el alumbramiento

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Conscientes de las emociones que provoca el momento del parto y con el afán de convertir esa situación en un acto gozoso y un bonito recuerdo para la pareja, el Hospital Quirónsalud Marbella pone a disposición de sus pacientes la Unidad de Parto de Baja Intervención, como una nueva alternativa centrada en priorizar los deseos, la intimidad y el ritmo de la madre y del bebé durante el parto.

Gracias a este servicio, se plantea la opción de vivir un parto de libre evolución y mínima intervención con la idea de hacer sentir a la madre como en casa. Con todas las comodidades y con la tranquilidad de tener a disposición los recursos humanos y materiales necesarios.

Para ello, el equipo de Ginecología y Obstetricia ofrece en este servicio una habitación-paritorio con vistas al mar, con todos los recursos necesarios para que en ella se pueda desarrollar todo el proceso de alumbramiento, de forma que se fomente el vínculo afectivo entre la madre y el recién nacido. Dispone de todos los materiales y equipamiento para adoptar una postura cómoda y para facilitar la dilatación, permitiendo la libertad de movimiento durante todo el parto. Se ofrece total intimidad dentro del hospital, con la seguridad que ello supone y siempre con un equipo de ginecólogo y matrón a disposición, pero alejado de la zona intervencionista y quirúrgica. A ese ambiente relajado se suma una ducha de hidromasaje y un sistema de cromoterapia y musicoterapia.

Importancia de los procedimientos naturales en el parto

Es un hecho que a la mujer, en el momento del parto, le beneficia una atmósfera de intimidad y recogimiento, de seguridad física y emocional. “Es de enorme importancia el estado emocional de la madre y cómo influye el soporte emocional y el trato que recibe, así como las condiciones y el ambiente en que transcurre el parto, algo que puede condicionar totalmente el progreso del mismo”, advierte el doctor Juan Carlos Santiago, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Quirónsalud Marbella. Por ello, las primeras recomendaciones de la OMS no se refieren a los aspectos técnicos, sino emocionales y psicológicos: debe fomentarse una atención obstétrica crítica, con una atención médica respetuosa con los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del parto.

Las condiciones necesarias para un parto fluido no difieren mucho de las condiciones idóneas para dormir: intimidad, penumbra, silencio… todo lo que permita a la mujer ensimismarse. “Debe evitarse todo lo que active el pensamiento racional en la mujer de parto: hablarle sin necesidad, darle órdenes o interrumpirle en su momento. También interfieren las luces, los ruidos, el frío, la prohibición de comer, la incomodidad de tener que mantener una postura determinada… En definitiva, hay que respetar los ritmos de la mujer y del bebé”, continúa el doctor Juan Carlos Santiago.

La producción de endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad, que son las hormonas encargadas de conseguir atenuar el dolor y/o producir una sensación de bienestar, se favorece cuidando al máximo las condiciones en las que transcurre el parto y evitando todo lo que pueda producir estrés. Para ello, como apunta Bernardo Ruiz, coordinador de matronas de Quirónsalud Marbella, “en la nueva Unidad de Parto de Baja Intervención se favorece la producción de endorfinas recurriendo a formas inocuas y agradables para amortiguar el dolor: cambiar de postura, baño de agua caliente, masaje en la zona lumbar, masaje de pies, sentarse en pelota de goma, etc.”.

Siendo la fisiología del parto tan sensible al entorno, el Hospital Quirónsalud Marbella fomenta que el profesional asistente esté disponible en un discreto segundo plano, sin interferir si no es necesario. “La mujer debe tener la libertad de dilatar y parir en la postura que le sea más cómoda. El instinto indica en todo momento cual es la postura idónea mediante un lenguaje infalible: la más cómoda es también la más fisiológica”, asegura el matrón Bernardo Ruiz.

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