Cáncer colorrectal: claves para la prevención y el diagnóstico temprano

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Se estima que en España se diagnostican más de 40.000 casos nuevos de cáncer colorrectal cada año, lo que lo convierte en el segundo tumor más común en hombres y mujeres. Sin embargo, a pesar de su alta incidencia, la detección temprana y el tratamiento adecuado pueden mejorar significativamente las posibilidades de supervivencia. El doctor Enrique Aycart es el jefe del servicio de Cirugía General y Digestiva del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, quien nos define el cáncer colorrectal como “un tipo de cáncer que se origina en el colon o el recto. Es la degeneración de tejidos que normalmente vienen de pólipos que se produce en el colon que al degenerarse se transforman en células malignas y a partir de ahí se desarrolla un tumor. Se establece que desde que se forma un pólipo hasta que se produce un cáncer de colon, vienen a pasar entre 8 o 10 años y de ahí la importancia de la prevención del cáncer colorrectal”.

En concreto, este tipo de cáncer no da muchos síntomas a los pacientes que lo sufren; y si los dan, se suelen manifestar de forma tardía. “Podemos encontrar algunos síntomas como el sangrado en heces, el cambio en el hábito intestinal, cuando estos pacientes empiezan a tener recurrencia en sufrir diarrea o expulsar mucosidad vía anal; o por el contrario les produce un estreñimiento, que se produce cuando el tumor ha crecido lo suficiente como para obstruir parcial o totalmente el intestino. En estadios avanzados los pacientes también pueden experimentar pérdidas de peso sin causa justificada, dolor abdominal o incluso anemia, debido a esa pérdida paulatina de sangre. Por todo ello y por la naturaleza de estos síntomas, insistimos tanto en la importancia de la prevención”, afirma el doctor Aycart.

Existe la creencia de que la aparición de este tipo de tumores viene mayoritariamente ligada a factores genéticos, a familiares directos que lo han padecido. “Es cierto que la genética influye, pero en el cáncer colorrectal, por ejemplo, cuenta con una relación genética en menos del 5% de los casos. Por tanto, el 95% restante son pacientes que enferman por factores externos a los antecedentes familiares. Aunque se recomienda hacer un cribado en aquellos familiares de pacientes con cáncer de colon por poliposis familiar a edades muy tempranas, los casos más frecuentes son en población general y afecta más a los pacientes entre los 50 y 70 años, pero lamentablemente cada vez lo vemos con frecuencia y a edades más tempranas”, señala el doctor.

Después de toda esta información, la pregunta es más que evidente: ¿Cómo podemos prevenir el cáncer colorrectal? Sobre ello, el especialista de Quirónsalud Campo de Gibraltar pone el foco “principalmente en la educación alimentaria y en la adopción de hábitos saludables. En los países del tercer mundo se come mucha fibra, y por consecuencia, el cáncer colorrectal tiene tasas muy inferiores con respecto a los países occidentales, donde solemos ingerir alimentos bajos en fibra. Lo recomendable es mantener una dieta rica en fibra y baja en procesados y en carne roja. También se debe suprimir hábitos nocivos como la ingesta de alcohol y los productos tóxicos como el tabaco. Y, por supuesto, mantener un estilo de vida saludable, haciendo ejercicio de forma periódica”.

Es importante que las personas de 50 años o más se hagan las pruebas de detección recomendadas y que adopten un estilo de vida saludable para reducir el riesgo de padecer esta enfermedad. “A partir de los 50 años recomendamos la realización de una colonoscopia, una prueba que no solo detecta si se tiene cáncer o no; sino que en el caso en el que se detecten pólipos, se pueden extirpar en el acto y así evitar que se desarrolle en el futuro este tipo de tumor”, declara Enrique Aycart.

En definitiva, el cáncer colorrectal es una enfermedad grave, pero con detección temprana y el tratamiento adecuado, existen muchas posibilidades de superarlo. En el caso en el que se diagnostique como tal, el método de actuar “cuando hablamos de cáncer de colon, es el tratamiento quirúrgico y, después, dependiendo de la estadificación del tumor, el procedimiento sería quimioterapia. En el cáncer de recto hay un añadido y es que a veces hay que dar radioterapia además de la quimioterapia. Y según la estadificación que se hace antes de operar al paciente, dependiendo del estado, a veces hay que dar una neoadyuvancia, es decir, darle radioterapia y quimioterapia concomitante a la vez. Y después de ese tratamiento, que puede durar unos dos meses, se le daría un tratamiento quirúrgico que consistiría en la resección de la parte intestinal donde está el tumor”.

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