Cómo afecta realmente la luz que emiten las pantallas a nuestra visión

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Son, sin duda, los reyes de la Navidad. Por eso, después de las fiestas las casas se inundan de nuevos aparatos electrónicos que, durante horas, se convierten en compañeros de juego de niños y adultos. Los expertos recomiendan usar con moderación estas pantallas pero, sobre todo, hacerlo de forma correcta para evitar que afecten a nuestra salud visual, una de las más perjudicadas por el uso abusivo de móviles, tabletas y ordenadores. El Dr. Ángel Cilveti, jefe del servicio de oftalmología del Hospital Vithas Xanit Internacional, , nos explica cómo afecta realmente el uso abusivo de estas pantallas a nuestros ojos. Xanit Internacional pertenece al grupo sanitario Vithas, que cuenta en España con 19 hospitales y 29 centros médicos.
“El uso intensivo de la visión próxima en actividades como el uso del móvil nos mantiene ejercitando este tipo de visión de una forma casi continuada; esto en personas jóvenes tiene consecuencias como que está aumentando la miopía significativamente en el mundo, convirtiéndose esta patología en la nueva pandemia del siglo XXI. Actualmente casi la mitad de jóvenes europeos de 25 a 29 años son miopes”, explica el Dr. Cilveti.
“Sin duda, en ello influyen los cambios en los hábitos desde la infancia, como la disminución del número de horas que pasan los niños al aire libre en que la mirada se dirige a mayor distancia; el uso intensivo de pantallas, o la falta de interacción y juegos en los que usamos los diferentes puntos de visión. En los adultos este cambio es igualmente evidente, basta como muestra observar qué hacemos mientras cenamos en un restaurante, cuántos de los comensales no usan el teléfono”, añade el especialista.
Pero el uso intensivo de estas pantallas no es el único culpable de los daños que se producen en nuestra retina. El tipo de luz que emiten, conocida como luz azul, puede provocar a largo plazo daños en los tejidos oculares que pueden derivar en problemas maculares e incluso favorecer el desarrollo de la denominada degeneración macular. “Alrededor del 25% de la luz blanca que emite la pantalla de un móvil es realmente luz azul, unas emisiones luminosas que se caracterizan por una longitud de onda muy baja que, por lo tanto, tiene gran capacidad de penetrar en los tejidos, a los que transmite un alto nivel de energía y de ahí su potencial toxicidad. Todas las pantallas, ya sean de televisión, ordenador, móvil, etc., emiten esta luz azul próxima a la zona no visible del espectro, es decir, a la ultravioleta, y una sobreexposición a largo plazo puede provocar daños en la retina”, advierte el Dr. Cilveti.

Mejor de día que de noche
Para minimizar estos riesgos se han desarrollado filtros que reducen la intensidad de las longitudes de onda más negativas, es decir, las más próximas al ultravioleta, evitando en más de un 90% su entrada a la retina. “Algunos ordenadores, tabletas y casi todos los móviles ofrecen ahora una función por la que se disminuye el contraste, creando una especie de “filtro de luz azul”. Esta función, que está presente en los ajustes de las tabletas y smartphones, es importante buscarla y activarla, ya que su uso disminuye de forma considerable los daños en nuestra retina”, explica el Jefe de Oftalmología de Vithas Xanit.
“También ayuda a disminuir los efectos de este tipo de emisiones el uso de los móviles en entornos bien iluminados o con luz de día, ya que la pupila está contraída y podría cerrar mejor el paso a gran parte de esa energía luminosa. El uso del móvil por la noche puede ser más perjudicial para nuestra salud visual ya que es cuando nuestra pupila está más dilatada y nuestra visión se focaliza sobre la pantalla, pudiendo dar lugar a que nuestra retina central reciba una mayor cantidad de la luz emitida por la pantalla del móvil”, añade.
“Está claro que el uso intensivo de los móviles puede llegar a dañar nuestros ojos. Sin embargo, no podemos olvidar que más allá del uso nocturno, el abuso de las pantallas está afectando a nuestras relaciones sociales, a nuestra productividad y a nuestra interrelación con otras personas. Esto es lo que debemos evitar fundamentalmente, utilizando racionalmente estas tecnologías que nos hacen la vida más fácil”, matiza el Dr. Cilveti.

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