Dos artículos elaborados por el Museo de Gibraltar revelan que los neandertales conocían técnicas de caza avanzadas‏

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El Museo de Gibraltar, en colaboración con otros investigadores, publicó recientemente dos artículos en la revista Quaternary International. Los artículos ponen de manifiesto la importancia internacional de las cuevas de Gibraltar, como Gorham’s y Vanguard, no sólo para los neandertales, sino también para las aves. Hasta la fecha, se han identificado 151 especies de aves en los fósiles obtenidos en estas cuevas, lo que demuestra que Gibraltar es el yacimiento en Eurasia, y probablemente en todo el mundo, donde más especies de aves de hace 125.000-10.000 años se han identificado. Otras publicaciones anteriores han demostrado que los neandertales se servían de las aves como alimento, pero también por sus plumas. Estos dos nuevos artículos aportan ahora información novedosa.

El primer artículo utiliza la rica avifauna de Gibraltar para probar la calidad medioambiental del yacimiento. Así, lo compara a otro yacimiento neandertal, el de Zafarraya, en Málaga. A pesar de la proximidad de ambos (apenas 150 kilómetros), la calidad medioambiental difiere notablemente en vista de las especies de aves encontradas en un lugar y otro. Mientras que en Gibraltar se contaron 151 especies, solo se identificaron 35 en Zafarraya. No obstante, la diferencia no es únicamente numérica, sino que también reside en la variedad de las especies encontradas. El yacimiento malagueño contaba con aves anidadoras de acantilados y poco más, mientras que en Gibraltar había este tipo de aves, pero también especies típicas de humedales, zonas boscosas, llanos y costa. La hipótesis de los investigadores es que los neandertales contaban con muchas más opciones ecológicas en Gibraltar que en Zafarraya, y que esto habría contribuido a la supervivencia y a la presencia a largo plazo de los neandertales en Gibraltar. Por el contrario, es posible que Zafarraya se utilizara como base de caza a corto plazo. El artículo subraya la importancia de la ubicación geográfica en lo relativo a la calidad del yacimiento: Zafarraya, con una altitud de tan solo 1.000 metros, sufrió las catástrofes provocadas por las glaciaciones de una manera mucho más intensa que Gibraltar, a nivel del mar, con un efecto atemperante. Estos puntos son enormemente importantes para entender las características de cada yacimiento. En el pasado, los arqueólogos asumían con demasiada frecuencia que todos los yacimientos tenían un valor equivalente.

El segundo artículo parte de los datos publicados con anterioridad sobre la explotación de aves de presa y córvidos por los neandertales para el uso de sus plumas. Un análisis exhaustivo reveló que las especies más importantes en este sentido son aquellas que habitualmente se sienten atraídas por los cadáveres de animales. Stewart Finlayson, del Museo de Gibraltar, coautor del primer artículo y autor principal del segundo artículo, declaró: “El análisis de los datos ha confirmado nuestro presentimiento. Aquí está la prueba: creemos que los neandertales esperaban junto a los cadáveres de los animales porque sabían que las águilas y los buitres encontraban estos alimentos demasiado tentadores”. La conclusión es que los neandertales cazaban grandes aves con trampas. El resultado va mucho más allá: los autores sugieren que, puesto que esta técnica ya existía en Eurasia antes de la llegada de los humanos modernos, humanos modernos y neandertales tuvieron que concebirla de forma independiente, haberla heredado de un ancestro común o, algo provocador: que los humanos modernos la aprendieran de los neandertales. “Me encanta la ironía de esta última opción”, comentó Finlayson. “Tras años de caracterización de los neandertales como brutos que aprendieron lo poco que sabían de los humanos modernos, esto supone un giro de 180 grados. Sabíamos que los neandertales y nuestros antecesores intercambiaron genes y ahora parece que también aprendieron unos de otros, no siempre en una misma dirección”, concluyó.

En la fotografía adjunta: investigadores gibraltareños identificaron al águila real, una de las aves de presa más poderosas, como una de las especies más apreciadas por los neandertales en Gibraltar, y en toda Eurasia, por sus plumas. La imagen muestra un águila real junto al cadáver de un zorro rojo, tomada por Stewart Finlayson, del Museo de Gibraltar.