Hospiten Estepona emplea procedimientos mínimamente invasivos para tratar los problemas de próstata

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Hospiten Estepona lanza una llamada a la concienciación de los hombres para el cuidado de su salud y para normalizar las revisiones periódicas con el urólogo, que permitan detectar, entre otras dolencias, la hiperplasia benigna de próstata, una de las patologías más frecuentes en pacientes urológicos. Hospiten Estepona implementa técnicas mínimamente invasivas de láser verde y vapor de agua para tratar estas patologías, con resultados muy satisfactorios en este tipo de pacientes. La aplicación de cada una dependerá de sus características y necesidades, de los síntomas, de la edad del paciente y de su volumen prostático.
“Estas técnicas mínimamente invasivas presentan grandes ventajas para el paciente, como mantener su función sexual. También es muy indicado para hombres de edad avanzada con casos complejos y de alto riesgo, dado su carácter mínimamente invasivo”, explica el Dr. Jaime Pinzón, Jefe de Urología de Hospiten Estepona. Además, estas técnicas también están indicadas para pacientes que no desean realizarse alguno de los tradicionales tratamientos invasivos o que no observan una mejoría con el tratamiento recetado por el médico.
La técnica de láser verde supone una solución definitiva a los síntomas que surgen a raíz del crecimiento prostático benigno, un tumor prostático que inicia su crecimiento a partir de los 30 años y que afecta a todos los hombres. Habitualmente los primeros síntomas pueden comenzar a presentarse entre los 45 y 50 años, de manera que, a partir de los 60 años, prácticamente el 50% de los hombres tienen síntomas relacionados con este crecimiento. Se estima que dos de cada 10 hombres en estas circunstancias necesitarán tratamiento quirúrgico.
Por su parte, la técnica de vapor de agua es especialmente eficaz en los casos de pacientes con síntomas miccionales y que rechazan un tratamiento farmacológico por circunstancias médicas y personales, en la mayor parte de los casos por sus efectos adversos. Además, en los casos de crecimiento progresivo, la eficacia terapéutica disminuye.
“Los problemas a los que damos solución con estas técnicas se podían haber evitado con una pronta detección, pero el sexo masculino tiene una menor disposición a acudir a la consulta regularmente”, explica el doctor Pinzón. La edad que se recomienda para la primera revisión urológica son los 45 años. Sin embargo, desde Hospiten se insiste en que se acuda a la consulta ante la primera molestia que se detecte (dificultad al orinar y, necesidad frecuente de hacerlo, dolor o sangrado) con independencia de la edad. Además del cáncer de próstata, existen otros problemas que afectan a los hombres de manera frecuente, como el mencionado crecimiento benigno de la próstata o hipertrofia prostática benigna.
El doctor Pinzón recuerda también la importancia de mantener hábitos de vida saludables, como el ejercicio regular, controlar el perímetro de la cintura, comer verduras y frutas y vigilar las grasas en la alimentación. “Todos estos factores, – hace hincapié el doctor-, pueden ayudar con la hiperplasia prostática benigna y reducir el riesgo de disfunción eréctil, diabetes y enfermedades cardíacas”.

¿En qué consisten estas técnicas?
La técnica de vapor de agua no requiere de hospitalización y en ella se aplican pequeñas cantidades de vapor en la próstata agrandada para dañar las células que causan la obstrucción. Se reduce así el tamaño general de la próstata y se consigue aliviar los síntomas.
En cuanto a la técnica de láser verde para tratar el crecimiento benigno de próstata, ésta se realiza a través del conducto urinario, es decir, sin incisiones ni heridas en la piel. Esto permite que el paciente regrese muy pronto a su actividad habitual, con un rápido alivio de los síntomas que provoca el crecimiento de la próstata y con un menor daño al organismo que con la cirugía convencional.
La hiperplasia benigna de próstata afecta a la mitad de la población masculina a partir de los 50 años y casi a la totalidad de los hombres a partir de los 80. Las soluciones existentes hasta ahora pasaban por el tratamiento quirúrgico clásico o el tratamiento endoscópico. En este sentido, los tratamientos que hoy en día se llevan a cabo en centros hospitalarios especializados como Hospiten permiten realizar una intervención sin sangrado, casi sin riesgo de incontinencia urinaria e impotencia, el alta del paciente en solo 24 o 48 horas sin sonda y una recuperación más rápida y cómoda.