Los cuatro policías locales de Marbella acusados de la muerte de un belga insisten que no se extramilitaron

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**Nota de agencia.-

Los cuatro policías locales de Marbella acusados por la muerte de un ciudadano belga cuando lo reducían en plena calle en 2006 han defendido esta mañana, en la primera jornada del juicio en la Audiencia de Málaga, su intervención ante la actitud “agresiva” de la víctima. El principal encausado ha dicho que siguió el protocolo y que se apoyó sobre el omóplato del fallecido unos segundos.

El fiscal solo acusa a uno de los agentes por un delito de homicidio por imprudencia, mientras que la acusación particular achaca los hechos a los cuatro, aunque también señala a este mismo policía como el presunto autor de la muerte por asfixia.

En su declaración, ha señalado que llegó junto a otro compañero en apoyo a los dos primeros agentes que habían intervenido. Según ha explicado, el otro se puso sobre las piernas, mientas que él lo hizo sobre el omóplato durante unos segundos.

Consideró que esta forma de actuar es conforme al “protocolo” para inmovilizar a una persona. Ha negado que golpeara al hombre en la cabeza.

El compañero que acudió con él para ayudar ha reconocido que se puso sobre las piernas y que no vio si el otro agente presionaba sobre la parte delantera del cuerpo, pero ha reconocido que el ciudadano belga dejó de ofrecer resistencia al poco tiempo.

En cuanto a los agentes que actuaron en primer lugar han señalado que localizaron al fallecido totalmente mojado, con un pantalón de pijama e intentaron hablar con él aunque no les hizo caso.

Han señalado que posiblemente estaba bajo los efectos de sustancias y que advirtieron una situación de peligro tanto para ellos como para otros ciudadanos.

Por tanto, tuvieron que reducirle, admitiendo uno de ellos que le golpeó con la defensa reglamentaria mientras estaba de pie. Cuando vieron que la cara le cambiaba de color, ya con los cuatro agentes en el lugar, le quitaron las esposas y llamaron a los servicios médicos.

Para la Fiscalía, solo uno de los agentes utilizó fuerza excesiva, mientras que considera que los otros utilizaron la necesaria para inmovilizarle.

La acusación particular, que lleva la familia de la víctima, considera que la actuación fue desproporcionada y que uno de los policías provocó la muerte por asfixia mientras los otros no le recriminaron ni auxiliaron al fallecido.