Marpoética cierra su IV edición con un doble viaje al mundo singular de Bernardo Atxaga y a las poetas del 27

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El Teatro Ciudad de Marbella acogió anoche la clausura de Marpoética, festival de poesía que organiza la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Marbella y que ha alcanzado este año su cuarta edición convertido en un foro clave en la divulgación y reflexión sobre la literatura actual. El cierre, que contó con la presencia de la directora general de la concejalía, Carmen Díaz, corrió a cargo de uno de los grandes nombres de las letras españolas de hoy, el escritor vasco Bernardo Atxaga, que mantuvo una conversación con el director literario de Marpoética, el periodista y escritor Antonio Lucas. Atxaga, que ha compatibilizado desde siempre su labor como narrador con la de poeta, habló de la diferencia entre la poesía en sí como género literario y lo poético, que a su juicio es algo que precede a la propia poesía y puede aparecer en cualquier lugar. También reflexionó sobre el lenguaje y las palabras. Según dijo, “están preñadas de sentido y aunque digas lo que quieres decir siempre arrastran otros sentidos”. La noche se completó con un concierto de la cantante y compositora salmantina Sheila Blanco, que acompañada por un piano puso en escena su espectáculo “Cantando a las poetas del 27”, en el que recupera a las escritoras de la Edad de Plata.

La noche arrancó con la presentación que Antonio Lucas hizo de Atxaga, al que definió como un “generador de universos y mundos”. Siguió luego una charla en la que el autor, que es el escritor más traducido de la historia del euskera, recordó sus inicios en la literatura. Dio a conocer que su vocación nació en la iglesia de su pueblo, cuando acudía a escuchar misa en latín en su infancia. Según explicó, ese momento era muy diferente a su vida cotidiana y le abría una puerta “a eso que hay más allá de la realidad y que no entiendes o entiendes a medias”. También detalló su experiencia en Villamediana, un pequeño municipio de Palencia, en la comarca del Cerrato, en el que se aisló para escribir “Obabakoak” y en el que reconoce que aprendió mucho sobre la naturaleza y también sobre el lenguaje. De las palabras dijo Atxaga que van cargadas de historia y por ello de significados, que ni siquiera el escritor puede controlar pues dependen de la experiencia del lector. Reflexionó también sobre su literatura y sobre su afán de escribir de lo próximo, con especial atención al mundo antiguo en el que la naturaleza o los animales tienen un gran protagonismo. Por último, explicó que la música es un vehículo que permite que la poesía se expanda.

La jornada, y con ello la cuarta edición de Marpoética, concluyó con la actuación de Sheila Blanco, que llevó a la noche marbellí los versos de escritoras del 27 como Concha Méndez, Elisabeth Mulder, Esnertina de Champourcín, Margarita Ferreras, Carmen Conde o Josefina Romo Arregui. Blanco interpretó las canciones de su último trabajo y realizó también breves introducciones en las que con unas pinceladas fue desgranando la vida de estas mujeres, que quedaron fuera del canon clásico de la Generación del 27. “Conocí a estas escritoras hace cinco años, leí e investigué”, explicó Blanco, que con su calidad vocal logró poner el público en pie al final de la actuación, que culminó con un poema propio, titulado “Pájaros negros”. El largo aplauso que recibió la artista salmantina significó el punto final a una Marpoética por la que han pasado durante una semana voces muy consagradas como Guillermo Carnero, Olvido García Valdés, Manuel Rivas, Juan Bonilla, Luis Muñoz, Aurora Luque o el propio Atxaga. También una amplia nómina de autores menores de 30 años, dentro del ciclo sobre poesía joven que ha coordinado el escritor Javier Vicedo y que ha permitido conocer las nuevas voces del panorama poético español. La propuesta se ha completado con diversas exposiciones, como la dedicada al poeta gaditano José Manuel Caballero Bonald, vinculado con Marpoética desde su primera edición y al que se ha homenajeado a lo largo del festival.