Pablo Raéz, con su legado más presente que nunca, un año después de su muerte

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Hoy 25 de febrero se cumple un año de la muerte del marbellí Pablo Ráez. Todo un icono de la lucha contra la leucemia y en pro de las donaciones de médula ósea. Su fallecimiento causó hondo dolor en toda España y en Marbella más aún por la forma que vivió la lucha contra la enfermedad. Curiosamente hoy no han habido actos en su memoria, exceptuando el recuerdo hecho en el inicio del Duatlon de Marbella. Eso sí, las redes sociales se han llenado de reseñas elogiando la gran labor que hizo y los resultados que generó en cuanto a donaciones. Su mensaje de “Siempre fuerte” y su reto de un millón de donaciones de médula ósea todavía están ahí presentes.
Prueba de ello es que el Plan Nacional de Médula Ósea, puesto en marcha por la Organización Nacional de Trasplantes, la Comunidades Autónomas y sociedades científicas, cerró 2017 con 357.492 donantes de médula, un 26,7% más de inscritos que en 2016. Además, según la ONT, el año pasado hubo cerca de 80.000 nuevos donantes de médula —concretamente, 78.291—, el doble de lo previsto. El pasado lunes, la ministra de Sanidad también anunciaba de que España tendrá en 2018 el “récord histórico en trasplantes de médula ósea” y superará las 400.000 operaciones que se habían marcado como objetivo para 2020 en el plan nacional de trasplantes de médula del Ministerio de Sanidad. En Andalucía, la comunidad de Ráez, el número de donaciones disminuyó en 2017 con el paso de los meses, si bien aún es mayor que antes de que este joven marbellí irrumpiera en las redes sociales y en la vida de muchas personas aquel mes de agosto de 2016. Los datos son fríos pero no lo que hay detrás de ellos. Las donaciones de médula ósea en Andalucía en el año 2015 ascendieron a 8.553. Un año después, tras su llamamiento y su lucha contra la enfermedad, 2016 se cerró con 33.951. Es decir, se cuadruplicó. El pasado año, 2017, fueron 19.923 en el conjunto de la comunidad autónoma. De los 1.864 donantes de agosto de 2016 se pasó a los 7.500 de septiembre de ese mismo año para posteriormente descender, pero siempre en unos números muy por encima de los objetivos anuales del Servicio Andaluz de Salud, que ese año era de 4.463 donantes en toda la comunidad autónoma. El año 2017 se inició con 1.587 donaciones de médula recibidas en enero y 1.411 en febrero, mes en el que Pablo murió. Esa lucha que protagonizó elevó el número en el mes de marzo, con 4.466, mismo objetivo para todo el año de los profesionales sanitarios. Desde entonces, el número ha descendido pero se ha mantenido en unos niveles impensables hace años. De los 1.855 de mayo se pasó a los 853 de diciembre, un mes que, no obstante, no suele ser bueno para las donaciones en general, como ocurre con las de sangre, por el mayor número de viajes que se efectúan o la Navidad, entre otros factores.
El director del Centro Regional de Trasfusión Sanguínea de Málaga , Isidro Prat, resaltó a la agencia Europa Press el efecto que tuvo Pablo Ráez en este incremento: “Tuvo un efecto muy positivo en todos los aspectos, caló en toda la población, el número de donantes aumentó muchísimo y sigue muy elevado aunque es verdad que ha ido descendiendo”, ha resaltado, al tiempo que ha subrayado que promocionó la donación en general y no solo para él: “Una actitud personal muy importante y de agradecer”.