
La Cantera de Nagueles vibró con el regreso de una leyenda que, tras casi 65 años sobre los escenarios, volvió a conquistar al público con la misma pasión de siempre.
Anoche el rock and roll volvió a sonar con la fuerza de siempre. El granadino Miguel Ríos regresó a los escenarios por todo lo alto, y lo hizo donde más le gusta hacerlo: en Starlite Occident, la casa a la que lleva volviendo, disco tras disco, desde que existe. Con la voz templada por casi 65 años de carrera y la emoción a flor de piel, el artista se dirigió a su público desde el primer acorde para agradecerle el cariño con el que le recibía en su regreso:
«No me habéis descuidado ni un segundo y estoy eternamente agradecido. Me di un tremendo golpe y tuve que suspender algunos conciertos. Ya tengo el alta médica y tenía muchísimas ganas de veros.»
A quienes llenaban la Cantera los llamó «mecenas», en un gesto que resume su forma de entender la música: no como oficio en solitario, sino como algo que se sostiene entre quienes suben al escenario y quienes lo acompañan noche tras noche. Y fue precisamente ese vínculo el que explicó por qué, disco tras disco, elige volver siempre al mismo lugar: «Es como mi casa. Starlite Occident es ese bolo del verano que siempre estoy esperando que me llamen para hacer. Este lugar es bellísimo y un remanso de paz», confesó, definiendo a Starlite Occident Marbella como «el local más chulo y mítico del Mediterráneo» en su quinta visita a la casa.

La noche tuvo su instante más íntimo cuando el cantante, granadino de nacimiento, descubrió entre el público a sus dos hermanas y les dedicó en directo «Vuelvo a Granada», la primera canción que escribió en su vida, letra y música, mientras el coro de la grada se sumaba a cada verso. Fue también la noche en la que presentó «El último vals», su disco más reciente, arropado por su familia de Starlite Occident, en un repertorio que recorrió más de seis décadas de carrera: de «Bienvenidos» a «Santa Lucía», pasando por «No Estás Sola» —escrita en su día como una nana para su hija—, que anoche se llenó de un significado especial.
Sobre el escenario, Miguel Ríos estuvo acompañado por Samuel Rosso a la batería, Luis Brown al piano y José Cortés a la guitarra, con la participación de Luis Prado en «Estoy gordo». Hubo también espacio para el humor y la complicidad: el artista invitó a toda la Cantera a convertirse por una canción en «Manolos y Manolas García», un guiño cariñoso al también cantautor Manolo García, con quien ha compartido escenario y grabaciones a lo largo de su carrera.

Antes de despedirse, quiso compartir el aplauso con quienes sostienen cada noche desde la sombra: el ingeniero de sonido Manolo Camacho, Jorge Gómez en los monitores, Arturo en las luces y Robert al teleprompter, además del equipo de producción de Teto y Virginia. Y reservó un agradecimiento especial para toda la familia de Starlite Occident, a la que reconoció el trato con el que recibe a cada artista que pasa por la Cantera de Nagüeles.
Con «Al-Ándalus», «Insurrección» y un cierre coral en «Himno a la Alegría», Miguel Ríos puso el broche a una noche que quedará como una de las más emotivas de la temporada. Porque en Starlite Occident, las leyendas no actúan: vuelven a casa.

*****DATOS DE LA NOCHE.-
-Un concierto de 1 hora 50 minutos con una veinetan de canciones
-El estreno de varias canciones de su último disco, especialmente una «dedicada» a Donald Trump
-A su edad el granadino no ha cambiado y se mostró claro en su posición personal ante la política regional, nacional e internacional
-No falataron dos grandes temas de puro rock, entre ellos el de la Prisión
-Lo mejor estuvo al final con Santa Lucía, el canto de Oración y el Himno a la Alegría
**Dotos del Grupo Al Sol de la Costa.-
**El inicio del concierto de @mrios en @StarliteFest #Marbella @alsoldelacosta @cuquita1982 #Musica @sandrastarlite pic.twitter.com/csBK96yxzL
— Francisco Acedo (@Acedotor) July 25, 2026