Todo un homenaje a Pablo Ráez en el acto de las medallas de Marbella de este año

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El Teatro Ciudad de Marbella se quedó pequeño para tanto público que quería estar presente en los actos de las medallas de la ciudad de este año. Pablo Ráez, fallecido este pasado sábado, no pudo recogerla en vida pero su familia( su padre Francisco y su hermana Esther) recibieron el galardón en medio de una atronadora e interminable ovación. Su lema “Siempre fuerte” y su legado perdurará eternamente y ese ambiente flotaba constantemente en el Teatro. Lo que ha hecho el bueno de Pablo por las donaciones de órganos, y especialmente por los transplantes de médula ósea, es impagable.
La presencia de medios de comunicación en el acto fue enorme, así como la presencia de las principales autoridades de la ciudad, con el alcalde José Bernal, miembros del equipo de gobierno y de la oposición y de otras formaciones políticas.
Los tres premiados de este año fueron Pablo Ráez, la asociación ASPANDEM y el veterano periodista Salvador de la Peña. Pero la muerte del joven luchador contra la leucemia convirtió el evento en un especial homenaje a su memoria.
Los galardonados recibieron las medallas en el escenario. La de Pablo Ráez la recogieron su padre Francisco( bombero del Ayuntamiento de Marbella) y su hermana Esther( pieza importante en el trabajo de la Fundación Cudeca). Allí les acompañaron el mismo alcalde y el teniente de alcalde Miguel Díaz. Su grupo, Izquierda Unida, fue el que promovió y presentó el expediente de solicitud de la medalla.
Hay que destacar la presencia del Cuerpo de Bomberos con traje de gala y muy emocionados, como ya ocurrió en la misa funeral del domingo.


La ceremonia ha durado casi una hora y ha estado presentada por el periodista Roberto Calzada, de RTV Marbella. El premio a Aspandem fue recogido por su fundador, Claudio Díaz, por su labor de 37 años a favor de las personas con discapacidad mental. El del veterano periodista Salvador de la Peña reconoce sus 40 años de trabajo en la radio RNE y su labor con el flamenco, las peñas y la Semana Santa. Actualmente es presidente de la Agrupación de Cofradías de la ciudad. Y a continuación, el reconocimiento para Pablo Ráez, que recogieron su padre y su hermana. Pero sin duda, el momento más emotivo llegaba en la entrega de la Medalla de la Ciudad, a título póstumo, a Pablo Ráez. Su hermana, en el escenario, dijo lo que pensaba “He visto sufrir a mi hermano mucho tiempo, probablemente haya sido lo peor que ha pasado en mi vida y en la de mis padres, pero también he visto a mi hermano ser un niño feliz, siempre me estaba gastando bromas a mí que soy su hermana mayor”, explicaba Esther, muy emocionada recordando a un Pablo que, transmitía con la sonrisa, algo que hemos podido revivir también todos los que nos hemos dado cita allí con el video homenaje que se ha proyectado del joven antes de la entrega de la Medalla. Y es que, tal y como la propia Esther ha destacado, hoy Pablo estaba presente, porque “yo estoy recogiendo este galardón, pero sé que Pablo lo lleva en su corazón. El amaba Marbella y ha podido ver el nuevo empedrado de la calle Lobatas, donde nosotros nos hemos criado y jugado, eso le ha hecho feliz. A él le encantaba bajar al Parque de Arroyo de la Represa a jugar, y por eso quiero dar las gracias a todos los que le quería, y a todos los que han hecho posible este reconocimiento a mi hermano”.
El cierre de acto corrió a cargo del alcalde de Marbella, José Bernal, que destacó la calidad de todos los premiados pero lógicamente hizo énfasis en la figura de Pablo, recalcando que su merecimiento no es a título póstumo: “No vamos a hablar en pasado. Pablo, eres un ángel con capa de superhéroe. Eres un chico especial, de esos que quieren cambiar el mundo y no ibas a permitir que nadie te dijera que es imposible…Has demostrado ser tremendamente generoso cuando la vida no lo ha sido tanto contigo. Sé de lo orgulloso que te sientes hoy, sé de la ilusión que te hace que tu ciudad te dé la máxima distinción. Y lo sé porque Marbella es parte de ti, y todos los que estamos aquí Pablo, te garantizamos que eternamente serás parte de Marbella”. Recordó su labor de promoción de las donaciones de médula ósea: “Has conseguido hacer realidad el milagro de la vida. Hoy tu ciudad, tus vecinos, tus amigos te vamos a dar una simple medalla y tú, generoso como siempre, regalas vidas y felicidad”, dijo. Y sus palabras finales fueron muy esclarecedoras y emotivas: “Visualicemos esa sonrisa de Pablo, e imaginemos su voz: Tenemos que ser más felices y ver realmente lo que estamos haciendo por y para el mundo. Demos más sonrisas, demos más abrazos, demos más paz, demos la mejor versión de nosotros mismos. Demos gracias a la vida por darnos el gran lujo de poder despertarnos cada mañana, seamos más agradecidos…Siempre fuerte, siempre”.