El empresario Ricardo Arranz ha vendido el 90% de los terrenos donde está proyectado el futuro Four Seasons de Marbella y sale del proyecto tras llegar a un acuerdo con el grupo belga Immobel y el estadounidense Fort Partners. Así lo anuncia HOSTELTUR hoy. De esta manera, los nuevos propietarios toman el control de los terrenos y todo el proyecto, tras adquirir los 20.000 metros cuadrados que poseía el empresario Tomás Olivo, por 53 millones de euros.
“La transacción entra ahora en una fase clara y ejecutable, y refuerza significativamente el marco de propiedad y ejecución de uno de los pocos proyectos de lujo a gran escala en primera línea de playa de Europa”, señala Immobel.
Cabe recordar que este proyecto lleva años de retraso. No obstante, el grupo belga avanza que el proyecto se encuentra “en una fase avanzada desde el punto de vista de la planificación, con el Plan Parcial (el instrumento de planificación aplicable) ya en vigor, el marco de urbanización sustancialmente desarrollado y los próximos pasos centrados en la administración final del terreno, la subdivisión, los permisos de construcción, el diseño detallado y la ejecución por fases”.
“Tras ocho años de intensa planificación, coordinación y trabajo regulatorio, el estado actual refleja una base de planificación madura y con riesgos reducidos. Se prevé que la comercialización del programa residencial comience en 2027”.
El proyecto
Four Seasons Marbella se concibe como un destino residencial y hotelero mediterráneo de primera categoría, que combina una distribución de usos de lujo en todo el complejo, incluyendo aproximadamente 40 apartamentos, 54 casas adosadas, 33 villas y un hotel principal Four Seasons de 105 habitaciones.
El programa se complementa con clubes de playa, oferta gastronómica, instalaciones deportivas y de bienestar, y elementos culturales y educativos selectos. El plan maestro ha sido desarrollado por un equipo de diseño internacional, entre los que se incluye Meier Partners.
El terreno abarca aproximadamente 32 hectáreas con unos 750 metros de acceso directo a la costa y cuenta con el hotel Four Seasons como principal atractivo, situado a unos tres kilómetros del casco antiguo de Marbella, «lo que lo posiciona entre las pocas oportunidades de lujo frente al mar de esta envergadura que aún quedan en la costa mediterránea».