Hay artistas que hablan de un escenario como quien habla de una segunda casa, y hay noches en las que esa metáfora deja de serlo para volverse literal. Eso fue lo que ocurrió anoche en Starlite Occident, cuando Malú subió a un escenario que conoce bien —y que, según confesó, guarda uno de los recuerdos más importantes de su vida— para repasar sus quince discos de carrera ante un público entregado desde la primera nota.
-«Vienes a casa»: quince discos sin filtro
«La verdad que vengo a casa. Es verdad que tanto Sandra como todo el equipo, Mariana, nos tratan increíbles. Vienes a casa, es ese lugar obligado al que siempre quieres venir, tienes que estar», arrancó la artista, antes de presentar el hilo conductor de la noche: «Este es un concierto pensado para vosotros, para estos treinta años de música, de canciones. Hemos querido regalaros todas las máximas canciones posibles que resuman lo que ha sido toda mi carrera hasta el día de hoy. Son quince discos, son muchos temas, y espero de corazón que esta noche disfrutéis de este pequeño viaje.»
Sobre «15», el álbum que da nombre a su gira actual, Malú fue igual de directa: «Es muy personal, sobre todo muy liberador. Al final es uno de esos trabajos en los que vas sin filtro, sin miedo. Creo que llevamos una era los músicos con un poco de complejo a la hora de hacer música —que si suena, que si no suena, que si entra o no entra— y en realidad eso nos obliga a veces a hacer cosas que no van del todo con nosotros. En este disco para mí ha sido una liberación emocional muy grande, porque me ha dado exactamente igual todo y la dinámica que esté llevando la música, y simplemente he querido hacer lo que a mí me gusta, lo que a mí me hace feliz: canciones que te están contando mi vida, mi historia, pero desde un lugar musical que es mi identidad real. Y eso me ha hecho muy feliz.»
-La Malú adolescente y el arte de aprender a disfrutar
El número quince también le sirvió a la artista para mirar atrás, hacia la adolescente que empezaba en la música, con una honestidad poco habitual: «Es muy complicado, porque la Malú adolescente que comenzaba no me escucharía ni a mí, ni escucha a nadie. Al final, cuando tienes quince años, realmente te crees muchísimo más mayor de lo que eres. Es como ese pequeño salto que le estás dando a la vida en el que ya te sientes totalmente empoderada, emancipada… y todo eso acaba en nada», reflexionó entre risas.
Con la perspectiva de los años, la cantante reconoció que cambiaría algunas cosas de aquella etapa: «Si a mí ahora, con la experiencia que tengo, me llevas a esos quince años, probablemente habría cosas que hubiera disfrutado mucho más. Creo que uno de esos consejos que me dieron mucho, y que nunca escuché, es ‘disfrútalo’. Y creo que yo he aprendido a disfrutar ahora, hace dos giras.» Una lección que hoy aplica en cada cita con su público: «A mí me gusta girar, me gusta el escenario, grabar discos me parece maravilloso, por supuesto, hacer música, contar tu historia… pero cuando ya estás encima del escenario y la puedes poner de pie, vestirla, darle vida, es como una obra de teatro cuando de verdad la sacas a caminar.»

-El recuerdo de Paco de Lucía
Pero si algo convirtió la noche en un momento verdaderamente único fue la confesión que Malú compartió sobre su tío, el genio de la guitarra Paco de Lucía, y el vínculo que, sin que muchos lo supieran, une para siempre a su familia con Starlite Occident.
La artista explicó que, a lo largo de toda su carrera, cada paso que dio sobre un escenario llevaba, en el fondo, su nombre: «Yo con él siempre hacía todo para su aprobación, para que a él le pareciera bien, por el respeto que siempre le tuve, por ese pilar absoluto en mi vida a nivel musical. Trabajaba, me subía a un escenario y todo lo hacía primero para él, para que él estuviera de acuerdo, y después para los demás.» Y aunque Paco de Lucía apenas la vio actuar en directo, aquello nunca significó distancia, sino todo lo contrario: «Tuve la suerte de que no vino a verme a los conciertos, pero él sabía de mí, evidentemente. Escuchaba todo, lo sabía todo, porque él siempre lo sabía todo y estaba pendiente de todo. Y no decía nada, y eso era bueno. Eso significaba que todo estaba muy bien.»
Esa única vez que sí acudió a verla fue, precisamente, en Starlite Occident. «Fue en 2013. Ese año tocaba yo, y uno o dos días después tocaba él», recordó Malú, que reconstruyó con detalle el momento en que se enteró de que su tío estaría entre el público: «Me llamó en el coche, llegando a la prueba de sonido: ‘Oye, que quiero ir, que la niña…’. Porque él tocaba aquí al día siguiente.» La noticia, lejos de ser un motivo de tranquilidad, disparó los nervios de toda la familia: «Yo quise morirme, mi hermano quiso morirse, nos moríamos de la vergüenza, del apuro, de todo. Le hicimos un concierto a él, evidentemente, porque se lo hicimos a él.» El veredicto, cuando todo terminó, fue el mejor regalo posible: «Se bajó y me dijo que le había gustado mucho, que le había gustado mucho.»
«Poquito después, ya falleció», recordó la cantante, en referencia a la muerte de Paco de Lucía apenas unos meses más tarde. Pero la historia tuvo un segundo capítulo que Malú desconocía por completo: «De hecho, dejó unas palabras grabadas, que tenéis vosotros aquí en Starlite Occident, y me las dieron como un mes después de que él muriera. Me encontré a Sandra y me dijo: ‘Tengo una cosa para ti’. Yo eso no lo había visto, ni me había dado esa entrevista. Y la verdad que fue muy bonito. Fue aquí, es que fue aquí.»
La artista también recordó, con cariño, cómo se sintió su tío durante su propia estancia en la Cantera unos días después: «Él estuvo aquí y decía que le habían tratado genial, que le habían traído sushi, champán… maravilloso. Gracias a vosotros, de verdad. Es verdad que la música en Starlite Occident… creo que no hay artista que no quiera estar aquí, por la forma en que lo viven, por la calidad musical con la que se entregan, poniéndote los equipos de máxima calidad de la industria. Así que la verdad es que aquí me van a tener siempre que me quieran».

-Melendi, sorpresa en el escenario
La complicidad familiar también tuvo su capítulo sobre las tablas. En pleno concierto, Melendi, que se encontraba entre el público disfrutando del concierto junto a Julia Nakamatsu y Sandra García-Sanjuán, apareció por sorpresa para cantar junto a Malú «El Apagón», el tema que ambos popularizaron hace años. «Este es el mejor del mundo. Ha venido a verme, aparece y canta. Y solo ha venido a verme», presentó la artista entre risas, antes de bromear sobre lo improvisado del momento: «Como está como las maracas de machín, ha dicho: ‘Voy a cantar contigo’. Así, de repente. Cuanto menos hemos probado algo, mejor nos ha salido.» No faltaron tampoco los piropos para su mujer: «Su maravillosa mujer, a la que odio, porque no puede ser más guapa, tener unos embarazos más bonitos y ser más maravillosa.»
-Treinta años de carrera, treinta y dos canciones
El repertorio, pensado como un recorrido completo por sus quince discos, arrancó con un medley de «Todo sabe a ti» y «Por si alguna vez» y recorrió después títulos como «El Apagón», «Eres el agua», «Enamorada» o «Dame tu alma», con un tramo «Latin» que puso a bailar a la Cantera. La noche tuvo también su capítulo más íntimo, con un bloque acústico de guitarras («Guerra Fría», «Aquí», «Vuelvo a verte») y, ya en el bis, un tramo acústico de piano en el que «Aprendiz» desató la ovación del público antes del cierre con «Ausente» —arrancada al piano y rematada con toda la banda— y «Cómo una flor».
-La noche, en familia
Como manda la tradición en Starlite Occident, la parte final del concierto se llenó de nombres propios. La artista cerró la noche agradeciendo a su equipo, a su banda y al público su fidelidad edición tras edición: «Un año más, gracias Starlite Occident por contar conmigo. Gracias por el amor, por el cariño. Gracias a todo mi equipo, que hace posible lo imposible.» Y se despidió con la frase que resume su relación con la Cantera: «Gracias y nos vemos, si la vida lo permite, muy pronto. Hasta pronto Marbella, hasta pronto Starlite Occident.»
**Fotos de la organización.-