Cocinar a la parrilla puede parecer sencillo. En realidad, es una de esas técnicas en las que hay pocos lugares donde esconderse. El producto, la temperatura, la distancia al fuego, el tiempo y el punto exacto determinan el resultado. En El Carnicero 1993, ubicado a tan solo 15 minutos de Marbella, ese conocimiento se lleva trabajando desde hace más de tres décadas.
Desde su apertura en 1993, el restaurante ha hecho de las brasas una parte esencial de su identidad. Una cocina construida alrededor de la carne y del respeto por la materia prima, donde el fuego se entiende como una herramienta para potenciar el producto.
Precisamente esa manera de entender la parrilla es la que hoy recibe un reconocimiento nacional con la inclusión de El Carnicero 1993 entre las 30 mejores parrillas de España según Tapas.
En los últimos años, la cocina al fuego ha recuperado un lugar protagonista en la gastronomía española. Parrillas abiertas, brasas, humo y diferentes tipos de combustión han entrado en restaurantes de todo tipo, pero detrás de una buena parrilla sigue existiendo algo mucho menos visible: técnica.
La técnica cobra sentido cuando se encuentra con el producto. En la carta de El Carnicero 1993, la parrilla trabaja con una selección de carnes premium y cortes de marcado carácter, entre ellos la entraña de wagyu argentino, el ojo de bife, el Tomahawk, el chuletón madurado y el solomillo. Distintas piezas que requieren tiempos, temperaturas y puntos de cocción diferentes, y que permiten mostrar hasta qué punto el conocimiento del fuego forma parte de la identidad de la casa.
En El Carnicero 1993 este aprendizaje se ha construido durante más de treinta años de servicio. La parrilla forma parte de la casa desde sus inicios y ha evolucionado junto al restaurante manteniendo una misma premisa, dejar que el producto sea siempre el protagonista.
“La parrilla tiene algo muy honesto. Puedes tener un gran producto, pero si no sabes tratarlo, el fuego lo evidencia enseguida. Este reconocimiento de Tapas tiene un valor especial porque pone en valor una forma de cocinar que llevamos defendiendo desde 1993 y, sobre todo, el trabajo de un equipo que conoce muy bien el producto y las brasas”, explica Antonio de Juan, fundador de El Carnicero 1993 y presidente de Grupo La Murga.

–MÁS DE TREINTA AÑOS ALREDEDOR DE LAS BRASAS
La selección de Tapas llega en un momento de crecimiento para El Carnicero 1993, pero también permite volver la mirada hacia su origen. Desde 1993, el restaurante ha mantenido una propuesta reconocible basada en la carne, la hospitalidad y una cocina donde el fuego marca buena parte de la experiencia. Durante ese tiempo han cambiado los cortes, las formas de consumo y la propia escena gastronómica de la Costa del Sol, pero la parrilla se ha mantenido como uno de los grandes puntos de encuentro de la casa.
Su incorporación a esta selección nacional supone además sumar a Estepona y la Costa del Sol al mapa de las grandes parrillas españolas, en un momento en el que la gastronomía del destino amplía cada vez más su presencia más allá de sus fronteras.
Para El Carnicero 1993, formar parte de las 30 mejores parrillas de España supone reconocer una trayectoria, pero también una manera de seguir mirando hacia delante. Con el fuego encendido, como desde 1993.
**Desde 1993, El Carnicero ofrece una cocina construida alrededor del producto, las brasas y la hospitalidad. Detrás de esta historia está Philippe Libioulle, empresario belga y fundador del restaurante, que llegó a la Costa del Sol en los años 90 tras una vida dedicada a la hostelería. Ubicado en Cancelada, Estepona, el restaurante reúne carnes seleccionadas, pescados frescos, verduras de temporada y una cuidada bodega en una propuesta que respeta el origen y la calidad de cada ingrediente. Las brasas forman parte de su identidad y de la manera de cocinar. El fuego acompaña cada elaboración con naturalidad, potenciando los sabores y permitiendo que el producto sea siempre el protagonista. En un ambiente cálido y acogedor, El Carnicero es un lugar pensado para disfrutar sin prisas, compartir alrededor de una buena mesa y celebrar una gastronomía honesta donde el producto, el servicio y el cuidado por los detalles marcan cada experiencia.