Según informaciones en la prensa económica, la familia Vidiella está estudiando la venta de Puerto Banús en Marbella, con el objetivo de atraer a un inversor que impulse su crecimiento futuro. El proceso se encuentra en una fase inicial y podría implicar la venta parcial del negocio junto con la obtención de nuevo capital para su expansión.
Puerto Banús abarca unas 15 hectáreas de aguas protegidas. Ofrece 915 amarres para embarcaciones de hasta 50 metros de eslora, además de servicios como repostaje, recogida y reciclaje de residuos, intermediación marítima y áreas técnicas equipadas con una grúa pórtico de 50 toneladas, una grúa móvil de seis toneladas y servicios de reparación de embarcaciones.
Alrededor del puerto deportivo, más de 250 locales comerciales están ocupados por marcas internacionales y otras empresas. En el año 2025 la compañía también lanzó un servicio de consultoría portuaria para compartir su experiencia con otros proyectos de puertos deportivos tanto a nivel local como internacional.
Puerto Banús fue desarrollado a finales de la década de 1960 por José Banús e inaugurado en 1970. Con el tiempo, se ha consolidado como un puerto deportivo con una fuerte presencia comercial, gracias a su ubicación cerca del aeropuerto de Málaga-Costa del Sol y sus buenas conexiones por carretera a lo largo de la costa.
Según informa Expansión, la familia está trabajando con EY como asesor financiero para explorar opciones para un nuevo socio en la empresa.
Puerto Banús opera bajo una concesión que se extiende hasta 2066. La familia Vidiella tomó el control del puerto deportivo a principios de la década de 1980, y actualmente la propiedad está en manos de la tercera generación familiar. El negocio genera ingresos a través de amarres, alquileres comerciales, aparcamiento, hostelería, eventos y patrocinios.