Hay productos que marcan el calendario. Con la llegada de la primavera, el atún rojo salvaje de almadraba vuelve a ocupar un lugar central en la gastronomía del sur. Un producto marcado por el tiempo, la migración y el punto exacto de grasa, cuya temporada define uno de los momentos más esperados del calendario culinario.
Una propuesta de temporada disponible por tiempo limitado en Marbella y Madrid que pone en valor la estacionalidad y el origen de uno de los grandes iconos del sur.
En este contexto, Lobito de Mar, el concepto marino de Dani García, presenta una propuesta especial junto a Gadira, la casa de referencia selección y tratamiento de este producto. Una colaboración que nace del desde el respeto al origen y al producto, entendiendo cada pieza como parte de una tradición profundamente ligada al territorio, entendiendo el atún como un producto profundamente ligado a un territorio y a una forma de hacer.

Fiel a su manera de mirar al mar, Lobito de Mar plantea un recorrido que explora el atún desde distintos cortes y técnicas, combinando elaboraciones en crudo con otras que conectan con el recetario tradicional, siempre desde una mirada actual. La propuesta combina elaboraciones en crudo, donde se aprecia con claridad la textura y la calidad de la materia prima, con otras preparaciones que conectan con el recetario tradicional del sur, siempre desde una mirada contemporánea.
El viaje arranca con bocados como el chirashi shushi de lomo negro con yema de huevo curada y furikake o el sashimi de o’toro con ponzu y yuzu kosho y continúa con platos como el tiradito de lomo blanco con leche de tigre de ají rocoto, aguacate y cilantro. La propuesta gana profundidad con la ventresca de atún en escabeche con patatas chips y con la fideuá gaditana de parpatana de atún a la brasa, que conecta directamente con el sabor del sur.
Más allá de la técnica, el valor del atún rojo salvaje de almadraba está en su estacionalidad. Su captura se produce en un momento muy concreto del año, cuando alcanza el punto óptimo entre grasa y textura. En este proceso, el trabajo de Gadira resulta clave: un modelo que abarca desde la selección en origen hasta el ronqueo artesanal, garantizando trazabilidad y con control absoluto por cada pieza.
Con esta propuesta, Lobito de Mar vuelve a poner el foco en lo esencial: el producto, el momento y el lugar. Una manera de entender la gastronomía donde el mar marca el ritmo y donde cada temporada tiene algo que contar.