**Artículo de opinión de Marina Redondo Moreno.-
Once jornadas después, el Málaga CF sigue sin ganar. Es colista, suma cinco puntos, ha marcado ocho goles y ha encajado 21. Está a cinco puntos de la permanencia. No es momento de buscar consuelo en el pasado ni de conformarse con pequeños avances. Este equipo necesita empezar a ganar.
Hay un dato que me preocupa especialmente: Adrián Niño ha marcado cinco de los ocho goles del Málaga. Chupe, Carlos Dotor y Pablo Martínez han conseguido uno cada uno. Niño está respondiendo, pero no puede cargar con toda la responsabilidad ofensiva. Un equipo de Primera necesita más argumentos para hacer daño. Y el Málaga, de momento, tiene muy pocos.
Los últimos tres partidos explican buena parte del problema: 2-5 ante la Real Sociedad, 1-1 frente al Alavés y 2-1 contra el Betis. Un punto de nueve y ocho goles recibidos. Ante la Real, el Málaga llegó al 2-3 en el minuto 66, pero encajó el cuarto apenas un minuto después. En Vitoria ocurrió algo que merece atención: el Málaga tuvo más posesión y completó más pases que el Alavés, pero los locales remataron 18 veces por siete del conjunto blanquiazul y llegaron al área rival con mucha más frecuencia. Tener el balón no significa dominar un partido. Contra el Betis, el equipo se marchó al descanso con un 2-0 en contra. Demasiadas concesiones y muy poca capacidad para cambiar el rumbo.
Juanfran Funes ha probado distintos sistemas, pero todavía no ha encontrado respuestas suficientes. No creo que el problema se solucione únicamente con un cambio de dibujo. Hay que defender mejor, reducir los espacios y conseguir que el equipo genere ocasiones con regularidad. También debe reaccionar cuando recibe un golpe. A estas alturas, cinco puntos en once jornadas obligan a preguntarse si Funes está sacando todo el rendimiento posible a la plantilla.
Loren Juarros tampoco puede quedar al margen. Según los recuentos publicados por AS, el Málaga cuenta con 14 canteranos en el primer equipo y ha incorporado ocho fichajes. No cuestiono la apuesta por la cantera; al contrario, puede ser una de las grandes fortalezas del club. Lo que cuestiono es si la plantilla está suficientemente compensada. Funes necesita alternativas para atacar y jugadores capaces de responder a las exigencias de la categoría. La responsabilidad de construir ese equipo corresponde a la dirección deportiva.
Osasuna llegó al final de la décima jornada de 2008-09 con cinco puntos y ninguna victoria. Ganó por primera vez en la duodécima jornada y acabó salvándose. El Málaga de Míchel también estrenó su casillero de triunfos en la décima jornada de 2017-18, pero terminó descendiendo. No hay que confundir una primera victoria con la solución de todos los problemas. Lo importante es lo que viene después.
En 2012-13, el Málaga acabó sexto en Liga y alcanzó los cuartos de final de la Liga de Campeones. Aquella plantilla hizo historia. No espero que la actual repita semejante campaña. Espero algo bastante más urgente: que compita, que deje de regalar goles y que demuestre que tiene nivel para permanecer en Primera.
El Racing visita La Rosaleda este sábado 7 de noviembre. Tiene once puntos, seis más que el Málaga. Ganar permitiría recortar esa diferencia a tres. Perder supondría dejar escapar otra oportunidad. No es una final, pero sí una prueba importante para comprobar si este equipo empieza a cambiar.
El malaguismo no necesita que nadie le recuerde lo que fue capaz de conseguir. Lo sabe. Pero los recuerdos no defienden los centros, no crean ocasiones y no suman puntos. El Málaga tiene que dejar de mirar hacia atrás y empezar a responder sobre el césped. La historia ya está escrita. La permanencia todavía está por jugar.